¿PODRÁ LA FARC-EP DECIRLE ADIÓS A LAS ARMAS?

Por William Hundelshauseen Carretero / Presidente Nacional APIC

El actual conflicto armado colombiano arrancó en abril de 1948 con el asesinato del popular líder liberal Jorge Eliécer Gaitán y el surgimiento a partir de ese momento de un Estado apuntalado en el terror y la guerra. Parece haber llegado a su posible fin por los acuerdos a la que llegaron en la Habana Cuba, entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP), y el Gobierno Nacional. Y si bien la muerte de Gaitán parece haber frustrado una coyuntura en que se alzaban unas tímidas esperanzas de cambio democrático, en beneficio de las grandes mayorías, el plebiscito aparece de repente potenciando la posibilidad de abrir un periodo de negociación política, nacional e internacional, en dirección a la largamente deseada paz y el desmantelamiento, de una vez y para siempre, de la fatídica maquinaria de terror y guerra que sostiene los grandes privilegios ensangrentados de la oligarquía colombiana. Y es que, según algunos, tanto el gobierno como la guerrilla, son factores que obstruyen la salida del actual punto muerto de la guerra permanente.

De ahí que, el presidente de Colombia propusiera desde el inicio de los diálogos la creación de un grupo con representantes de varios países para iniciar el proceso de paz, garantizando el cumplimiento de los acuerdos, estando de garante la Organización de Estados Americanos (OEA), el Vaticano y España; quienes desde un inicio criticaron la forma de lucha de las FARC, de tener a niños y niñas reclutadas: ‘Llegó la hora de que las FARC liberen a todos para que se reencuentren con sus familias, sería un gran gesto humanitario, a cambio de nada. Ese sería otro paso para que se acabe la guerra interna en Colombia’, ya que la guerra de guerrillas pasó a la historia. A estas alturas, está fuera de orden un movimiento guerrillero en América Latina, deben saber que se han convertido en excusa del imperio para amenazar a todos. Son la evasiva perfecta. El día que haya paz se acabará al imperio su pretexto, la principal que tiene, el terrorismo. Ya basta de tanta guerra, llegó la hora de sellar nuestro compromiso por la PAZ. Es la voluntad de Colombia que es el principal factor de riesgo, para la paz en América Latina. Por eso se hace necesario extremar los esfuerzos por lograr una salida negociada al conflicto armado en el país, que asegure una paz duradera y evite la generalización del conflicto en la región siendo el reflejo del sentir de la comunidad internacional ya  que su espacio y sus tiempos de acabaron, que su lucha militar no condujo a nada diferente a dejar un cuadro de sangre, de tristeza, de viudas y desolación en la nación, es la oportunidad de reiterar que las conquistas y las reformas sociales se deben buscar por la vía democrática y no por las armas.

Claro está, ello no será fácil, sobre todo en medio de la violencia protagonizada por el Estado colombiano contra las diversas expresiones de protesta. Desde el 2002 a la fecha, más de quince mil campesinos, sindicalistas, trabajadores de derechos humanos, periodistas y militantes de partidos políticos han sido asesinados. Regiones enteras han sido arrasadas y sus habitantes desplazados. Amnistía Internacional denunció en su Informe Anual: Los miembros de las fuerzas de seguridad ejecutaron extrajudicialmente al menos a 280 personas en el período de 12 meses en junio de 2007. Los militares presentaban a sus víctimas, en su mayoría campesinos, como ‘guerrilleros muertos en combate’. Cuando en la década del ochenta se intentó abrir un camino a la paz, los paramilitares asesinaron más de cinco mil personas, entre ellos tres candidatos presidenciales, dos senadores, tres diputados y numerosos candidatos a alcaldes. 83 congresistas, todos relacionados con el gobierno anterior, estuvieron bajo investigación y detenidos por sus vínculos con dichos grupos paramilitares. Por eso ¿PODRÁ LA FARC-EP DECIRLE ADIÓS A LAS ARMAS?

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