LEY DE VOLUNTAD ANTICIPADA

Por Abel Santiago

La LXII Legislatura del Congreso local, según información periodística reciente, dio inicio al estudio y análisis de la iniciativa de Ley de Voluntad Anticipada, por la que se propone reformar y adicionar diversos artículos del código penal del estado y de la Ley Estatal de Salud. Las comisiones de Salud Pública, de Administración y Justicia y de Democracia Participativa con Igualdad de Oportunidades, analizarán la iniciativa con proyecto de Ley de Donación y Trasplante de Órganos, Tejidos y Células Humanas, Ley Oaxaqueña sobre Ortotanasia y Donación de Órganos y Tejidos, a efecto de que los pacientes en situación terminal decidan y participen en su terapia, para lo cual “deben estar informados, con opiniones adecuadas de médicos especialistas, a efecto de que puedan decidir si optan por una terapia de cuidados paliativos, en virtud de que la terapia curativa no tendría efecto, por su propia enfermedad terminal”. En reunión de esas comisiones se dijo que se pretende que los enfermos en fase terminal cuenten con una herramienta útil, que les permita tener una muerte digna, para lo cual deberán firmar un contrato para autorizarlo. Se aclaró que con esta ley “de ninguna manera se pretende permitir la eutanasia, sino regular la ortotanasia, que es dejar que la naturaleza haga su propio efecto cuando ya no hay remedio para la persona que se encuentra en el final de su existencia.”

   El diputado presidente de la Comisión de Administración y Justicia, insistió en que se trata de contar con un documento legal para la determinación de la voluntad anticipada, para evitar la obstrucción terapéutica, “el ensañamiento terapéutico, la prolongación de la agonía cuando existe certeza de que ya no hay posibilidad de curación ni de mejoría.” No obstante, los enfermos en situación terminal tendrán derecho a recibir los cuidados paliativos para evitarles mayores sufrimientos. Se propuso también, para que la creación de esta ley no figure como una imposición, invitar a las dependencias competentes, colegios médicos, Comisión de Arbitraje Médico, especialistas del ISSSTE, Seguro Social y Hospital de Especialidades, para que opinen y aporten sus experiencias sobre el tema. En el Distrito Federal se llevó a cabo un procedimiento similar, llegándose finalmente a promulgar la Ley de Muerte Asistida. Tampoco se llegó a la eutanasia, como existe en otros países, porque no la avaló la opinión mayoritaria, aunque para muchos especialistas sí es necesaria en casos de extremo sufrimiento para el paciente y su familia, como cuando se trata de una vida vegetativa, que puede prolongarse por tiempo indefinido, y es precisamente lo que se pretende evitar con la eutanasia.

   En su obra Una receta para no morir – cartas a un joven médico, Arnoldo Kraus se refiere en la parte final de algunas cartas a este tema, desde el punto de vista científico y humanista, que se combinan para comprender mejor la asistencia a los enfermos terminales. Dice: “Ante determinadas enfermedades, cuyo curso es imposible modificar, ¿tiene sentido o no seguir actuando? ¿Debe o no tratarse un paciente con enfermedad de Alzheimer, que presenta cuadros repetitivos de neumonía y que lo han ido deteriorando cada vez más? ¿Es ético intubar a un anciano de 90 años ciego, sordo y totalmente dependiente? Las preguntas anteriores, son, dentro de un sinfín de cuestiones, algunos de los dilemas que exigen se cavile acerca del significado de la palabra futilidad y de las obligaciones de los doctores.” Fútil, dice, quiere decir frívolo, trivial,  sin significado, sin consecuencias. Fútil implica realizar algunas actividades cuyos resultados podrían no alcanzar las metas propuestas. En medicina la futilidad debería ser cada vez un término más importante.

   Continúa diciendo el tratadista: “Mucho nos legaron los médicos griegos de la antigüedad al hablar de futilidad. El médico griego reconocía signos y síntomas que distinguían las enfermedades curables de las incurables. Las curables se atribuían al azar y en éstas se decía que la intervención del galeno podría modificar su curso. En cambio, las incurables se relacionaban con ‘los males absolutos’ y se afirmaba que la participación del facultativo no podía cambiar la evolución de la enfermedad. Parte de la sabiduría griega indicaba que el médico prudente no tenía la obligación de tratar patologías incurables.”

   Desde la antigüedad, el tema ya estaba a discusión, y sobresalía la que se apegaba más a evitar la pena del sufrimiento innecesario a los enfermos terminales, o sea la que permitía no mantenerlos en el lecho del dolor. Sin embargo, a través de los siglos las religiones se han impuesto, han sido el mayor obstáculo para permitir al menos la voluntad anticipada. El galeno en cita dice más adelante: “En nuestro país deben fomentarse los diálogos con los enfermos. En la medicina moderna es necesario que los pacientes sepan que tienen el derecho de discutir con sus médicos acerca de sus tratamientos. Ideas como el documento sobre las voluntades anticipadas (testamento vital), la autonomía, la eutanasia, etcétera, deben compartirse.- Algunos médicos consideran que en determinadas circunstancias carece de sentido tratar a determinados enfermos. Los neonatos con espinas bífidas ‘graves’ con múltiples malformaciones o los pacientes terminales sin ninguna esperanza son dos ejemplos, ¿tienen  o no derecho los médicos de retirarse de esos casos?”

   Los legisladores oaxaqueños que ahora se ocupan de este tema deben profundizar más y recabar, como se lo proponen, todas las opiniones y experiencias para lograr su objetivo, pues la ley de voluntad anticipada es necesaria en nuestro medio. En otras entidades ya existe, y con éxito se lleva a cabo su vigencia para no prolongar más el dolor y sufrimiento de los pacientes y sus familiares. Ojalá pronto tenga éxito esta iniciativa de ley, y que no vaya a quedar sólo en proyecto como han quedado otras iniciativas, o que no se frustre por opiniones conservadoras.

   abelsantiago30336@yahoo.com.mx   

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