- Adolfo Solis Gomez le pide una selfi y se quedo esperando su famosa selfi
Por Raúl González Nova
* Fuera del presídium, sin micrófono y observando detrás de las vallas. Así apareció Adolfo Solís Gómez durante la visita de la presidenta #ClaudiaSheinbaum a Almoloya de Juárez, en uno de los momentos políticos más complicados de su administración.
Almoloya de Juárez, Méx. La fotografía política de la visita presidencial a #AlmoloyadeJuárez dejó un mensaje difícil de ignorar: mientras Claudia Sheinbaum encabezaba el evento oficial y concentraba toda la atención, el alcalde #AdolfoSolísGómez permanecía fuera del escenario principal.
Sin discurso, sin protagonismo y sin un espacio en el presídium, el presidente municipal observó el acto desde la zona destinada al público. Para muchos ciudadanos fue una simple imagen; para otros, una señal política contundente.

Y es que el momento no pudo llegar en peor circunstancia para el gobierno municipal.
DEL TRIUNFALISMO A LA REALIDAD, Mientras la administración local presume obras, entrega de apoyos y discursos de transformación, las encuestas cuentan una historia distinta.
El Ranking GobernArte de mayo de 2025 coloca a Adolfo Solís Gómez como el alcalde peor evaluado entre los municipios analizados en el Estado de México, con apenas 42.2 por ciento de aprobación.
En solo tres meses perdió más de seis puntos porcentuales de respaldo ciudadano.
La pregunta es inevitable: si las cosas marchan tan bien como asegura el gobierno municipal, ¿por qué la confianza ciudadana sigue cayendo?
La administración también enfrenta cuestionamientos derivados de observaciones detectadas en ejercicios anteriores por los órganos fiscalizadores.
A ello se suman obras inconclusas, rezagos en servicios públicos, reclamos por inseguridad y comunidades que continúan esperando soluciones que fueron prometidas desde campañas y primeros informes de gobierno.
Mientras tanto, los ciudadanos observan cómo algunas obras se convierten en vitrinas políticas mientras problemas básicos siguen presentes en diversas localidades.
Uno de los programas más promocionados por el gobierno municipal ha sido la entrega masiva de tinacos verdes.
Sin embargo, cada vez son más las voces que cuestionan si repartir miles de depósitos de agua puede sustituir la obligación de construir infraestructura hidráulica eficiente y resolver de fondo el problema del abastecimiento.
Porque una cosa es entregar apoyos y otra muy distinta resolver las causas que originan las necesidades.
El Boulevard Colibrí ha sido presentado como la gran obra de la administración.
Ochenta millones de pesos después, el proyecto sigue generando cuestionamientos entre habitantes que se preguntan si esa inversión responde realmente a las prioridades del municipio.
Las críticas sobre banquetas poco funcionales, movilidad peatonal y prioridades presupuestales han acompañado una obra que, lejos de generar consenso, continúa dividiendo opiniones.
La visita presidencial dejó algo más que la entrega de programas sociales.
Dejó una imagen política poderosa: una presidenta en el centro del escenario y un alcalde observando desde atrás de las vallas.
Quizá fue un asunto de protocolo. Quizá una decisión logística. Pero en política las imágenes suelen decir más que los discursos.
Y mientras la aprobación cae, las críticas aumentan y las promesas siguen acumulándose, la fotografía de aquel día parece resumir el momento que vive el gobierno municipal: lejos del protagonismo, bajo cuestionamientos y con una ciudadanía que exige resultados más allá de la propaganda oficial.

