¿Fresado de carretera convertido en obra millonaria?

Almoloya de Juárez, Estado de México.– Una nueva pregunta surge en torno al manejo de los recursos públicos en el municipio: ¿se estaría cobrando como una obra de revestimiento de caminos un material que originalmente fue retirado de la propia carretera?

De acuerdo con información proporcionada a este medio, en distintos puntos de la zona que comprende el tramo de Los Cuatro Carriles hacia El Bufadero, La Vuelta, Besana Ancha y hasta San Isidro, se habría utilizado material fresado que fue retirado de la misma carretera durante trabajos previos.

El punto que genera cuestionamientos es que, según la información recibida, la administración municipal habría reportado trabajos relacionados con “rastreo, emparejado y revestimiento de caminos”, además de justificar un monto cercano a dos millones de pesos por la adquisición y utilización del material.

Sin embargo, vecinos y personas conocedoras de los trabajos aseguran que el procedimiento realizado habría sido mucho más sencillo: habría llegado maquinaria, descargado y extendido el fresado, sin que necesariamente se hubieran ejecutado todas las labores que presuntamente aparecen contempladas en el concepto de obra.

Y aquí está la pregunta incómoda: si el material utilizado proviene del fresado retirado de la propia carretera, ¿realmente se compró ese material y por qué se estaría contabilizando como parte de una obra cercana a los dos millones de pesos?

También se señala que durante algunos días fue colocado un letrero relacionado con los trabajos, mismo que posteriormente habría sido retirado.

Si la obra está debidamente etiquetada y presupuestada dentro del área de Obras Públicas, entonces la documentación debería despejar cualquier duda: contrato, empresa responsable, concepto de obra, volumen de material utilizado, costo del fresado, maquinaria empleada, estimaciones y comprobantes de pago.

Porque una cosa es extender material sobre un camino y otra muy distinta es cobrar y reportar una obra completa de revestimiento, rastreo y emparejamiento.

La pregunta no es menor: ¿se pagó por una obra realmente ejecutada o se estaría inflando administrativamente un trabajo que en los hechos fue mucho más sencillo?

En Almoloya de Juárez, donde cada peso público debería estar plenamente justificado, sería conveniente que Obras Públicas explique con números y documentos qué se hizo, cuánto costó y, sobre todo, de dónde salió el material que supuestamente se compró.

Porque cuando el fresado sale de una carretera y después aparece convertido en parte de una obra millonaria, mínimo merece una explicación.

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