Obra agrietada antes de inaugurarse: responsabilidad directa del gobierno de Adolfo Solís Gómez

Lo que está ocurriendo con el encementado que conecta la Plaza Dominical con el fraccionamiento Rincón del Álamo no es un simple detalle técnico: es una señal alarmante de cómo se están ejecutando las obras públicas en Almoloya de Juárez.

La vialidad ni siquiera ha sido inaugurada oficialmente y ya presenta múltiples agrietamientos visibles. No hablamos de desgaste por uso, hablamos de fallas prematuras en una obra recién terminada. Eso no es normal. Eso no es casualidad.

La responsabilidad política recae directamente en la administración municipal que encabeza Adolfo Solís Gómez. Porque toda obra pública que se ejecuta en el municipio pasa por procesos de autorización, supervisión y validación del gobierno en turno.

Las preguntas son claras y no admiten evasivas:

¿Quién supervisó técnicamente la obra?

¿Se cumplieron las especificaciones de resistencia del concreto?

¿Hubo dictamen de calidad antes de considerarla concluida?

¿Existe garantía por parte del constructor?

Cuando el cemento se fractura antes del corte de listón, lo que realmente está fracturado es el control de calidad y la responsabilidad administrativa.

Pero el problema no termina ahí.

Vecinos que hicieron público el señalamiento en la página “Almoloya de mis amores” denuncian que fueron ignorados e incluso bloqueados por exponer la situación. En lugar de atender la denuncia ciudadana, se optó por silenciarla. Esa actitud solo profundiza la desconfianza.

La transparencia no se presume en discursos. Se demuestra aceptando críticas y corrigiendo errores.

Hoy no se trata de atacar por atacar. Se trata de exigir cuentas claras. El dinero invertido en esa obra no es recurso personal de ningún funcionario. Es dinero público. Es dinero de la gente.

Si una obra nueva ya presenta fallas estructurales visibles, lo mínimo que se espera es:

✔ Una inspección inmediata

✔ Un informe técnico público

✔ La aplicación de garantías al constructor

✔ Sanciones si hubo negligencia

Almoloya de Juárez no necesita obras apresuradas para la fotografía política. Necesita infraestructura bien hecha, duradera y supervisada con responsabilidad.

Porque cuando las grietas aparecen tan pronto, no solo se cuartea el pavimento… se cuartea la credibilidad del gobierno.

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