La impunidad despacha en Palacio
Por: Diana Arango
El cinismo institucional que desmorona al país,
bajo la complaciente sombra del poder central, la encargada de despacho instalada en Palacio Nacional ha dejado de disimular, su gestión no es más que un bastión defensivo diseñado para solapar la red de corrupción que la rodea.
Sin legitimidad de origen ni la menor contención ética, su permanencia en el cargo opera como una patente de corso para que su camarilla de compinches continúe saqueando la nación con total impunidad,
el blindaje ha alcanzado niveles de escándalo institucional, mediante maniobras de opacidad y bajo el gastado pretexto del «secreto de Estado», han puesto bajo reserva por hasta 25 años cualquier expediente o investigación referente a la presunta red de corrupción e influencias que involucra a los hijos del expresidente.
Con este candado a la verdad, la cúpula gobernante se asegura de que la rendición de cuentas quede postergada por un cuarto de siglo, sepultando la transparencia en aras de proteger a la familia real del régimen, el costo de este pacto de complicidades no es abstracto, se traduce en un desastre sistémico que arrastra al país hacia el abismo. Mientras los indicadores de salud, seguridad, educación, economía e institucionalidad se desploman, la prioridad del Ejecutivo no es la gobernabilidad ni la justicia, sino blindar a los suyos.
En este escenario, el Palacio ha dejado de ser la sede del Estado para convertirse en un refugio de facción, donde el futuro de la población se sacrifica diariamente para sostener la impunidad de unos cuantos.



