Summa – ACTITUD Y APTITUD

Por Jesús Martell Chagoya

Email: jesmarch-11@hotmail.com

Villahermosa, Tab., 25 de agosto, 2017

  • “No entendemos el valor de los momentos hasta que se han convertido en recuerdos. Por eso haz lo que quieras hacer, antes que se convierta en lo que te gustaría haber hecho.”

 ACTITUD Y APTITUD:

La habilidad emocional de apreciar actitudes por encima de aptitudes. Cuando entramos a trabajar en un nuevo empleo, o nos integramos en un grupo de nuevos amigos, o conocemos a los familiares de la persona con la que vamos a comprometernos en matrimonio, adoptamos de forma automática, una actitud prudente y positiva. Escuchamos con atención, pensamos las palabras precisas antes de hablar, nos comportamos con cuidadosa exquisitez. En suma, disciplinamos nuestra actitud pues intuimos que va a ser crucial en la imagen que ofrezcamos de nosotros mismos.

En esos momentos, comprendemos que lo básico es la actitud a mantenerse respeto, por ejemplo, y sobre la misma se podrán edificar las aptitudes por ejemplo: hacerse simpático. Las aptitudes se construyen sobre los cimientos de las actitudes. ¿Pero a qué llamamos actitudes? ¿Qué son? Busquémosle acompañantes al término “actitud”:

Actitud  motivada….concentrada….relajada….firme….alegre….ambigua…segura.

Existen múltiples posibilidades y múltiples materiales para la actitud. Entre otras cosas, la actitud es motivación o desmotivación, y es concentración, o dispersión, despiste, y es relajación, tensión, y es firmeza, o titubeo, debilidad, y es alegría, o tristeza, y es ambigüedad o claridad y es seguridad o duda.

En las aptitudes de los demás se suele depositar la confianza. “Es listo”, ‘podrá hacerlo’, ‘es capaz’, ‘ha demostrado ser hábil’. La desconfianza y la decepción llegan por la vía de las actitudes. ‘Ha perdido interés’, ‘va a lo suyo y punto’, ‘es bueno, pero su soberbia le impide ser consciente de que aún debe seguir aprendiendo’, ‘siempre es el más rápido, pero últimamente mira a los demás por encima del hombro’.

Lentamente, desde la niñez a la edad adulta, pasando por la adolescencia y la juventud, sin ser muy conscientes de su importancia, vamos modelando nuestras actitudes. Sin embargo, en nuestra vida diaria atendemos mucho más a las aptitudes, a las habilidades, a las capacidades, pensando que serán éstas las decisivas. Y a corto plazo, es muy posible que así sea.

Pero a medio y largo plazo, las que van a resultar fundamentales en nuestra relación con los demás, y con nosotros mismos, serán las actitudes. El control de las propias actitudes, y el desarrollo de las positivas y la mejora de las negativas, debe ser objeto de atención. ¿No te parece?

Acepta el periodo de desequilibrio

Todo nuevo proceso tiene su parte de miedo, vacío, caos. Acéptalo. Es lo mismo que cuando decidimos hacer una limpieza a fondo de una habitación o cambiar los muebles de sitio. Movemos sillas, mesas, sofás, alfombras,…en estos momentos nos sentimos incómodos en esta habitación, parece un caos durante unos minutos, horas, hasta que luego, reina un orden nuevo. ¡Y nos sentimos más a gusto!

  • Intenta hacer algo nuevo a diario

Aunque sea tan solo limpiarte los dientes con tu mano opuesta. O levantarte 5 minutos más temprano/ tarde, o decirle buenos días a alguien que no conoces cada día, o comprarte una flor,…. Esto te ira animando, potenciando para sentirte más seguro contigo mismo y generar confianza hacia lo nuevo.

¡Inténtalo, veras como funciona!

“Todo lo que somos es el resultado de nuestros pensamientos”

“Tú creas tu propio universo durante el camino”

¿Tengo ansiedad?

A veces, nos cuesta menos ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el nuestro. Y con esto quiero decir que, puede ocurrir que no estés atento a lo que te está sucediendo. Quizás sientas molestias, y las excuses hacia situaciones en las que entiendes que es la forma en que suele trascenderse. O pienses que sea tu forma de ser, o creas que es la forma que has aprendido de vivir (“esto es lo que hay”), como si no tuvieras derecho a cambiar hacia una vida más placentera.

Para poder solucionar un problema, previo se ha de conocer. Por lo tanto, antes de preocuparte o pensar que esto va a ser así para siempre. Algunos de los síntomas: dificultad para concentrarse o para controlar la preocupación a menudo, excesiva, sudoración, palpitaciones, dificultad para respirar, síntomas gastrointestinales, fatiga, irritabilidad, tensión muscular, dolores de cabeza, temblores, inquietud y alteraciones del sueño, comer por impulsos, trabajar en exceso e incluso, excusar con el trabajo tu vida personal, aumento en el consuno de  dulces, comida chatarra, tabaco…Vivir de excesos  a pesar de que sabes que tarde o temprano  te van a pasar factura, al tiempo que sentir la pérdida de un estado que hasta ahora era habitual como el poder razonar, descansar, coordinar, organizar,…sentirte ágil y mentalmente útil. 

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