Rafael Loret de Mola – Síndrome de Cambio

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*Síndrome de Cambio
*Estados sin Frenos
*Alerta Veracruzana

Por Rafael Loret de Mola

Es de carcajada. Los señores fox, sobre todo él durante su campaña, asumieron que encabezarían un cambio estructural y no hicieron otra cosa que proclamar el continuismo arguyendo ignorancia sobre los avances logrados por el zedillismo, la era de la mayor simulación de cuantas recordemos, y elevado al señor ernesto a la posición de adalid de la democracia por haber prohijado, con sus acciones empobrecedoras, el clamor contra el estado de cosas y luego procediendo con los consejos de la Casa Blanca para llevar adelante una transición sin sobresaltos; y esto, como sabemos, fue su mayor aportación.

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Y, desde entonces, el continuismo, antítesis del cambio, se convirtió en el único proyecto de una derecha cortada a la medida del sistema, esto es del engendro priísta que impide las transformaciones sociales y decide cuanto le viene en gana contrariando, de esta manera y muchas otras, la soberanía popular. Esto es, aunque se nieguen a aceptarlo, la clase política le ha dado a los mexicanos un golpe de Estado técnico con innumerables consecuencias, entre ellas la fusión ignominiosa de dos males que han carcomido a la estructura política nacional: el presidencialismo, mal antiguo, y la partidocracia, desenlace de la fútil pluralidad pretendida para fines de exhibición con vista hacia el exterior; por dentro bien sabemos que extender el número de curules y escaños en el Congreso sólo ha servido para vulgares acuerdos de las dirigencias con sabor profundo a chantajes.

Por todo ello es inadmisible que solicite unidad el señor peña nieto, encumbrado ya como el peor mandatario de la posrevolución acaso sólo detrás del “chacal” victoriano huerta márquez, si bien éste alcohólico célebre sólo duró poco más de un año en el ejercicio del poder –con invasión estadounidense de por medio-, lo que extiende el efecto dañino de la administración federal en curso, insensible y penosamente antinacionalista.

¿Unidad para alcanzar el cambio, como dijo el señor enrique? Tenemos a una nación brutalmente lastimada por la reiteración de las ofertas incumplidas y la irreverencia contra un colectivo mancillado por la demagogia, siempre al alza, que pretende hacernos creer, una vez más, en la unidad nacional para “concretar los cambios” cuando ya está el señor peña por terminar la primera mitad de su deplorable sexenio y no es capaz de demostrar resultado alguno salvo la cada vez mayor descomposición del tejido social y político.

Sobre este punto no hay engaño. Están a la vista sus derrapes y sus reacciones viscerales que nos han llevado al abismo de un triunvirato oculto –cienfuegos, videgaray, nuño-, asido al presidencialismo autoritario pero con el mandatario rehén de quienes lo resuelven todo a sus espaldas mientras el personaje central camina como los caballos de los picadores: con los ojos vendados ante el peligro para no huir de ellos. Cada vez se mueve menos y habla de más –Aurelio Nuño Mayer, ya no está a su lado para atajar algunos de sus caídas semánticas-, sin considerar que la sociedad toma sus palabras en sentido contrario, incluyendo los pomposos anuncios de sus obras magnas, como el proyecto para el aeropuerto capitalino tazado en casi doscientos mil millones de pesos y cuyo avance apenas es del uno por ciento en más de un año de dimes y diretes; eso sí, las comisiones ya fueron dadas por adelantado y llegaron a las manos cómplices.

No hay cambio, por supuesto, si observamos la aparición de nuevas fosas clandestinas en Carrizalillo, Guerrero, entidad sostenida sólo por la demagogia del nuevo gobernador, Héctor Astudillo Flores, quien ha dicho con signos de admiración que no habrá lugar para la impunidad durante su gobierno mientras el asesino y ladrón, ángel aguirre rivero, su predecesor, se cubre con el manto de los intocables de un sistema fuera de cualquier órbita de honorabilidad.

Durante la larga oscuridad panista, extendida a doce años desde el 2000, los gobernadores de extracción priísta, la mayoría de los treinta y uno sin considerar al jefe de gobierno del Distrito Federal –perredista desee 1997-, se sentían muy a gusto porque hasta se daban el lujo de darle la espalda al presidente de la República, como en el caso, sobre todo, de calderón y sus colaboradores. En alguna ocasión le pregunté a Humberto Moreira Valdés, el primero en visualizar un cacicazgo de hermanos contra las normas morales y políticas contra el nepotismo y famoso por sus revires al señor calderón a quien dejaba con la boca abierta solicitando, a gritos, su presencia, su actuaría de la misma manera si el mandatario federal fuera priísta como él; y me respondió, seguro:

–No, eso sería otra cosa. Y fíjate esta posibilidad constituye un riesgo para los gobernadores: el retorno del PRI a la Presidencia –que llegaría en diciembre de 2012-, nos obligaría a retornar al antiguo esquema de la disciplina con todas sus consecuencias. Con la CONAGO –Conferencia Nacional de Gobernadores-, servimos de contrapeso –a falta de una oposición seria en el Congreso-, y podemos defender mejor a nuestras entidades. (Obviamente pretendió hablar de los gobiernos regionales que actuaban a sus anchas… y lo siguen haciendo por la vía de las complicidades con el gobierno central y los favoritos del señor peña o con él mismo).

Por eso pareciera que los gobernadores son pequeños presidentes a quienes no se puede tocar. Si, como muestra, ángel aguirre rivero, ex mandatario de Guerrero, negoció su salida temprana a cambio de convertirse en un intocable –lo mismo ocurrió con Rubén Figueroa Alcocer, a quien alcanzó la matanza de Aguas Blancas por parte de la policía estatal, jamás perseguido judicialmente ni juzgado por su indiscutible responsabilidad en aquel genocidio, con saldo de diecisiete trabajadores rurales masacrados, sin defensa posible, como si fueran bestias-, de acuerdo a los acuerdos soterrados con los operadores de la residencia oficial de Los Pinos, específicamente el secretario de gobernación, miguel ángel osorio chong, y el entonces consejero Aurelio Nuño Mayer.

Con mayor celeridad se arresta a los líderes magisteriales, o a la profesores en protesta, o a cuantos enfrentan a los gobiernos contaminados, que a los predadores oficiales de la mayor alcurnia. ¿O acaso no es una provocación contra la opinión pública mantener e su puesto, en el que debiera velar por la soberanía nacional, al general salvador cienfuegos zepeda, responsable de la Secretaría de la Defensa Nacional, la cúspide del mando castrense que ordenó operativos como los de Tlatlaya, Tanhuato o Apatzingán? No es posible seguir tutelando a este personaje que ya no tiene trinchera en donde esconderse.

Y lo mismo va respecto al hidalguense osorio chong e incluso para Aurelio Nuño, quien en condición de consejero –actividad que no ha dejado de ejercer pese a la titularidad de la Secretaría de Educación Pública-, llegó a comprometer al ex gobernador aguirre anunciando que éste se disponía a reprimir a quienes bloqueaban las carreteras de Guerrero cuando, más bien, era la autoridad federal la que tenía prisa por despegarse del conflicto. ¿Todo ello no será investigado por las líneas legales? Lo dudamos, dados los precedentes, y la cobardía de los actores políticos mencionados.

Mientras tanto, las fosas clandestinas siguen apareciendo en el Estado de México y Guerrero, como siguiendo la huella de los muertos que sólo son reconocidos en su condición de “desaparecidos” con la esperanza de sus padres, familiares y amigos de poner fin al capítulo de la ignominia signado, de principio a fin, por los represores de la clase política, de todos los partidos, prolongada por la tendencia, la bajeza diríamos mejor, a dejar pasar el tiempo para facilitar la aplicación de la amnesia colectiva. Y, pese al dolor colectivo que no cede, no lo han logrado los miserables.

En México no hay más cambio que cuantos se realizan para pulverizar el aliento ciudadano por la transformación y la necesaria reconstrucción del tejido político, social y económico de una nación atenazada.

Debate

La falsa soberanía de las entidades federales –debiera nombrársele autonomías porque reconocen un poder superior en el gobierno federal (más bien central)-, confunde a tal grado a los mandatarios regionales que éstos se dejan llevar por sus caprichos, sus propios gustos y sus propósitos mezquinos, esto es para asegurarse un lugar que les permita seguir medrando con sus gobernados.

Fíjense, sólo como muestra: el cacique Rubén Moreira Valdés, hermano de su predecesor Humberto el de la deuda impagable -36 mil 900 millones de pesos en números cerrados-, pasó sobre su propia postura –él fue quien promovió y financió el Museo de la Cultura Taurina durante el régimen de su fraterno-, para instalarse en la necedad de prohibir las corridas de toros, imponiendo a sus esbirros legisladores –varios de ellos, aficionados-, la consigna. Por el momento, un amparo posibilita que se den estos festejos en territorio coahuilense por no ser, de modo alguno, ilegítimos ni poder considerarse agravantes del ciclo de la naturaleza, siempre en sincronía perfecta.

Mientras tanto, en Aguascalientes, el alcohólico y ladrón gobernador priísta, Carlos Lozano de la Torre, presume al reunirse con toreros de su tierra, específicamente con Joselito Adame –nunca los toreros han tenido buenos consejeros políticos a excepción de Silverio y Joselito Huerta-, para tocar con la mano los triunfos de su paisano y pararse el cuello. Posiciones extremas, con mandatarios militantes del mismo partido, que dibujan el hecho de la falta de cohesión en la geopolítica nacional y la total incongruencia de actitudes y decisiones viscerales. Lo que a uno le conviene, al otro le descompone cuadros y perspectivas. ¡Farsantes!

Mientras, la Suprema Corte de Justicia da aliento a los consumidores de marihuana, al conceder amparo y derecho a cuatro personas para cultivarla y usarla con fines lúdicos, es decir por placer, y ofrece un cauce extraordinario a las pretensiones del empresario fox, consorte de la mano, ex presidente quien, en su gestión, ni siquiera planteó el asunto a pesar del nivel que tomaban los enfrentamientos entre los cárteles.

La demagogia, el arma más eficaz de los gobernantes mexicanos, toma por asalto y somete a la soberanía popular y exalta las soberanías estatales, como si fueran las murallas con fosas repletas de lagartos de los antiguos palacios medievales. Por eso personajes como Javier Duarte de Ochoa, Rafael Moreno Valle, César Duarte, Egidio Torre Cantú y demás manada andan felices gozando de su condición de intocables; y los ex gobernadores también.

La Anécdota

En Veracruz ya hay alerta roja para los periodistas después de dieciséis asesinatos, ninguno de ellos esclarecido en los tiempos del abandono jurídico y la procacidad política. Fue allí en donde se anunció la nueva normativa para “proteger” a los informadores, precisamente ante el gobernador más represor del país: Javier Duarte de Ochoa.

Incluso en los regímenes más autoritarios, los excesos de este personaje ya habrían sido suficientes para fraguar sea la licencia definitiva y el proceso posterior contra éste o la desaparición de poderes en una entidad en la que decir la verdad puede costar la vida… y hasta los espacios necesarios para el trabajo honesto.

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