LOS POLITICOS HAN CONVERTIDO A COLOMBIA EN UN SAINETE

Por William Hundelshauseen Carretero / Presidente Nacional APIC

En estos días que se habla de PAZ, es bueno recordar que la política tiene mucho de farsa. Y más la colombiana. Comedia, por ejemplo, fue la Catedral como cárcel de cinco estrellas de PABLO ESCOBAR. Teatro los abundantes falsos positivos y el desenlace del proceso ocho mil y la Ley de Justicia y Paz. Farsa la creación de partidos uribistas y luego, tras el triunfo de su consentido, el llamado a su disolución. Farsa el Caguán y las elecciones desde 1970 a nuestros días. Farsa Ralito y misteriosa la desaparición de los discos duros de los computadores de los extraditados ex jefes paramilitares, pero, en medio de las comparsas y las mentiras, hay un prohombre que no nació para ‘la política ni la diplomacia’ “porque tienen mucho de farsa”, farsa la cumbre de Río en Santo Domingo. Farsa la izquierda en Colombia que pierde su foco. Compromete sus ideales sociales con el extremismo, sin aportar soluciones. Farsa los fundamentos de la izquierda política, cuyos ideales según ellos son la igualdad social y los derechos civiles, velando por el respeto de los derechos individuales en la sociedad; por eso creo que el desvío de ideales se percibe que la izquierda Política en Colombia ha perdido su rumbo. Se han especializado en hacer críticas a todos los proyectos y realizaciones impulsados por la derecha, poniendo disímiles defectos inexistentes que son típicos de una oposición desesperada y sin argumentos. Actualmente Colombia es una amalgama de engaños, falacias, odios y esquizofrenia.

Farsa la que se monta cada vez que el congreso quiere cambiar un ‘articulito’ de la hoy mutilada Constitución del 91 para beneficiar a los poderosos del país. Los ejercicios de las motosierras, el despojo de tierras, las fosas comunes, los crímenes de lesa humanidad, NO SON PROPIAMENTE UNA FARSA, pero se quedan en el aire, porque lo que interesa es que nada vaya a salpicar al hombre que no nació para “la política ni la diplomacia”, hay que preservarlo, mantenerlo fuera de los procesos de putrefacción, que parece solo tocan a sus amigotes, consejeros, congresistas, comisionados y uno que otro ministro, a raíz de esto LOS POLITICOS HAN CONVERTIDO A COLOMBIA EN UN SAINETE. La política es una de las ‘mercancías’ que más se mueve electoralmente, donde el mejor postor obtiene los votos, y quienes negocian los sufragios no tienen derecho a reclamar nada de aquellos a los que eligen de forma espuria. Lo terrible de toda ese funesto trueque es que los contratos estatales y el manejo ilegal de la salud y la educación, entre otros entuertos, son los que, a la postre, subsidian las ansias de poder y riqueza de los que ven en la democracia un botín lleno de oportunidades para utilizar en beneficio propio. El hijo de Jorge Cuarenta cataloga como una gran FARSA los diálogos de Paz con los Paramilitares que se acogieron a la Ley de Justicia y Paz, y  ayudaron a elegir y reelegir al que no nació para político ni diplomático y los envió a los Estados Unidos, para que respondieran por narcotráfico, mas no por parapolítica ni por no haber reparado a sus millares de víctimas. Con esto los gringos -expertos en farsas y otras mentiras- demostraron de nuevo su dominio. Son los amos y señores del mundo. Pero no es una farsa los ríos de plata que corren cada vez que hay una campaña cómo el plebiscito. Nunca como hoy la política había caído tan bajo. Lo cierto es que la compra de conciencias no había llegado al extremo delirante que hoy nos devasta, y mucho menos había sido manejado con semejante cinismo. La mermelada de la politiquería es más popular que la de untar, y nadie parece escandalizarse por ello. A la repartición de gabelas, posiciones burocráticas y cupos parlamentarios, para mantener intactos los intereses de unos pocos. Utilizando la pantalla de la paz, que se habla con tanto desparpajo por estos días, mermeladas que han existido en otras presentaciones y todos los gobiernos la han repartido a sus anchas. Y LOS POLITICOS HAN CONVERTIDO A COLOMBIA EN UN SAINETE

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