INESTABILIDAD SOCIAL

Por Abel Santiago

La crisis política, social y administrativa que se vive en el estado es producto de la deficiencia gubernamental. Se inició desde el primer día de ejercicio del gobierno del cambio, porque entraron en pugna las fuerzas que dicen fueron determinantes para derrotar al priísmo, queriendo cada una ser la primera en preferencias. Partidos, sindicatos y grupos sociales han persistido en sus reclamos, y ante la falta de control, la carencia de autoridad y el temor a imponerse, la administración llegó a la ingobernabilidad, cada día más notoria, con el consiguiente caos y la inestabilidad social. El desorden que impera todos los días ha impedido la paz y tranquilidad, con las consiguientes pérdidas económicas que sufre el comercio organizado. Ha habido muchas quejas y denuncias de los graves daños que ha ocasionado el libertinaje de los grupos de presión, pero la autoridad ciega y sorda las ha ignorado. Como las leyes no se aplican, se vive en la ilegalidad, que es explotada al máximo por esos grupos, entre los que siguen destacando el magisterio y los normalistas.

Los llamados métodos de lucha de los grupos subversivos han hecho escuela. Cualquier sindicato que presente alguna petición que no se le resuelve favorablemente, acude a ellos. Actualmente, uno de los seis sindicatos que sufre la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, porque la Rectoría no le resuelve con rapidez sus peticiones, salió a invadir calles, secuestrar camiones y robar a los usuarios de la caseta de cobro de Huitzo, sin que alguna autoridad se atreva a intervenir, como es su obligación. Sin duda los demás sindicatos universitarios seguirán el mismo mal ejemplo luego que se les ocurra alguna petición, justa o caprichosa. Como la impunidad se ha impuesto, los grupos delincuentes han aumentado. La lucha social se ha vuelto una especie de crimen organizado, que tiene como rehén a la sociedad oaxaqueña, que no cuenta con el apoyo de las autoridades, por lo que el descontento se ha generalizado ante las injusticias que prevalecen.

El lunes pasado nuevamente el magisterio dejó sin clases a los niños para realizar marchas en esta ciudad y en la capital del país, ahora con motivo de la Octava Acción Global Nacional e Internacional por Ayotzinapa, que es la nueva bandera para continuar la agitación y el vandalismo. No obstante, las autoridades educativas puntualmente les pagan los días no trabajados, porque tampoco se atreven a aplicarles el reglamento de condiciones generales de trabajo ni las leyes laborales. Independientemente del grave daño que sigue ocasionando el magisterio a la niñez, continúa perjudicando a la población, víctima de esas marchas frecuentes y de los bloqueos consiguientes. La Confederación Patronal de la República Mexicana ya dio la voz de alarma por el caos que amenaza principalmente a Guerrero y Oaxaca, que son las entidades más dañadas por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. “Sabemos que hay pérdidas millonarias para las grandes empresas que tienen redes de distribución de alimentos y bebidas, para las empresas de autobuses y microempresas” dijo el presidente de esa Confederación, Juan Pablo Castañón. Reconoció que ante el incremento de robos en camiones, cobro de derechos de piso, bloqueos, toma de casetas y otros ilícitos, el sector empresarial decidió “lanzar la voz de alerta para que se respete el Estado de derecho”. Aclaró que aunque en algunos estados del país disminuyó el número de ilícitos, en Guerrero y Oaxaca “no se ve la luz”.

Por otro lado, el presidente de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera de Oaxaca, Onésimo Bravo Hernández, también lanzó la voz de alarma al advertir y destacar que mucho se ha afectado a los restaurantes del centro de la ciudad por el plantón de más de seis meses de la CNTE, sección 22. Estimó que más de 600 trabajadores han sido despedidos en los últimos cuatro meses y que la mayoría de prestadores de servicios, como restauranteros, hoteleros, conductores de taxis y promotores turísticos que laboran en el centro de la ciudad se han visto seriamente afectados por ese largo plantón, y que esperan que en la próxima temporada vacacional se repongan en algo, si el plantón cesa, pero que si los problemas magisteriales continúan igual que hasta hoy, les va a ser muy difícil sostenerse. De las autoridades competentes espera su intervención para que el comercio oaxaqueño continúe sus labores en forma normal.

Entre tanto, el presidente municipal de la ciudad de Oaxaca, Javier Villacaña Jiménez, declaró que promoverá acuerdos para liberar al Zócalo mediante la búsqueda de consensos, esperando que así por este medio, se pueda limpiar el primer cuadro de la ciudad, sin generar acciones que sirvan de pretexto para violentar la paz social, como ocurrió en el año 2006. Naturalmente que se refiere a evitar la aplicación de la ley para no molestar a los rijosos, o sea que se les va suplicar a ver si a bien lo tienen desalojar el Zócalo, como lo hicieron a medias y mediante súplicas durante las fiestas decembrinas. Sólo lamentó también que grupos de comerciantes ambulantes estén aprovechando la problemática magisterial para reinstalarse en el centro de la ciudad. En este caso tampoco se aplica la ley, pues se teme que al magisterio moleste que se obligue a los ambulantes a respetarla. Son más de 200 los vendedores ambulantes adheridos a la Unión de Artesanos y Comerciantes Oaxaqueños los que volvieron a invadir el Zócalo y la Alameda de León, protegidos por la delincuente sección 22. Ésta, la campaña electoral que ya tenemos encima, y la ingobernabilidad que padecemos, acentuarán este año la inestabilidad social.

abelsantiago30336@yahoo.com.mx

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