FALLIDA MARCHA DE UNIDAD AL EJECUTIVO FEDERAL

Por Abel Santiago / abelsantiago30336@yahoo.com.mx

El domingo pasado se llevó a cabo  en la ciudad de México la tan anunciada Marcha Vibra México, que por la exagerada publicidad que se le hizo se supone que fue promovida y auspiciada por el propio gobierno federal, a través de personas y organizaciones consideradas independientes, pero que por los intereses que defienden y representan se identifican con el poder público: Mexicanos Primero y Mexicanos Unidos contra la Corrupción y la Impunidad, presididas por Claudio X. González; la señora Isabel Miranda de Wallace, simpatizante de varios partidos políticos morralla, que la han postulado candidata a la Presidencia de la República y a la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal, a pesar de que la marcha se estuvo anunciando como apartidista, pero que también recibió apoyos y publicidad de los partidos Revolucionario Institucional, Acción Nacional y de la Revolución Democrática, estos sin lugar a dudas abiertamente peñanietistas, así como por el colado y oportunista rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, Enrique Graue Wiechers, quien sigue la escuela del corrupto José Narro Robles, actual secretario de Salud, que llegó a convertir a nuestra máxima casa de estudios en una dependencia gubernamental, y que durante su rectorado estuvo incondicionalmente al servicio del ejecutivo federal en turno.

   El que mayores críticas recibió fue el rector de la UNAM, porque los estudiantes siguen siendo el sector más consciente y politizado de la población, que por lo mismo nunca han aceptado la intervención oficial ni política en sus aulas, menos ahora que se puso como pretexto el repudio a la política intervencionista del nuevo presidente estadounidense, pero que el verdadero motivo era el apoyo a Peña Nieto por el rechazo casi unánime a sus gasolinazos, el desempleo, la carestía galopante, la corrupción e impunidad que en este sexenio han superado a los anteriores, pero sobre todo por su sometimiento al gobierno gringo, que llegó a imponerle como secretario de Relaciones Exteriores a Luis Videgaray Caso, quien ha servido de diferentes maneras a Trump desde que fue postulado candidato republicano. Lo menos que se le dijo a ese rector fue que estaba en su derecho participar en esa marcha, pero a título personal, y menos haber inventado la organización fantasma de Causa en Común a nombre de la institución académica que dirige. Como la señora Wallace, también recibió insultos de la multitud, por lo que igualmente tuvo que ocultarse a media marcha. El jefe de gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera Espinosa, no pudo permanecer en el anonimato, pues se vio obligado a intervenir por medio de su contingente armado al no poderse controlar a manifestantes de buena fe que acudieron para gritar mueras y fuera Peña Nieto. Se informó que la policía los encapsuló, pero de todas maneras aguaron la fiesta oficialista y exhibieron al aspirante presidencial que busca el apoyo de Los Pinos.

   A esos personajes oscuros se sumó a última hora un pequeño grupo de escritores e intelectuales muy conocidos por su filiación oficialista, que por lo mismo no tienen el llamado poder de convocatoria, como lo esperaban por su invitación a  la población participar, conformándose con quedar arrinconados sin que se notara su presencia. A este respecto, el periodista Luis Hernández Navarro escribió: “La derecha intelectual, agrupada alrededor de las revistas Letras Libres y Nexos, sufrió también un severo descalabro con la fallida movilización. Su pretensión de presentarse como modernos líderes ciudadanos quedó sepultada. Nadie los peló. Y es que su maniobra para cambiar el rumbo de navegación que habían seguido hasta ahora les resultó imposible. De mil maneras, sus intelectuales combatieron el nacionalismo mexicano (que es sustancialmente antiestadunidense) como si fuera una rémora del pasado. Desde hace décadas, han dicho que no hay más camino para México que la adhesión económica y diplomática a Estados Unidos, y que hay que abandonar a América Latina. Y hoy, desde Washington se descarrila al país de esa vía, carecen de autoridad para convocar a la unidad nacional. Pero además, esa derecha intelectual, una y otra vez, ha lanzado los amargos dardos de su crítica a los movimientos sociales que han tomado las calles en nuestro país para luchar contra el autoritarismo estatal, los derechos humanos y la democracia.”    

   Ha sido tradicional el sometimiento del gobierno mexicano a los intereses de los vecinos del norte, pero en este ha se ha convertido en un entreguismo total, principalmente por las reformas estructurales, por las que se le están entregando los bienes nacionales, contando siempre con el apoyo y respaldo de los grupos y personalidades de derecha o eminentemente capitalistas, entre los que han figurado intelectuales y escritores que por este medio buscan sobresalir y colocarse en buenas posiciones, y que lo han logrado, porque la oficialidad paga buenos dividendos a sus servidores de mediana y alta categoría. Pero en esa ocasión ya les resultó contraproducente porque el pueblo llegó al límite de su tolerancia, por eso a la fallida marcha del domingo no acudió más que un limitado grupo de personas, entre las que hubo manifestaciones de desaprobación total al gobierno peñista. Lo mismo ocurrió en las pocas entidades de la República donde se realizaron estas marchas, pero en ninguna pasaron llegaron a mil, salvo en la capital del país. Lo único novedoso de las muestras de repudio al gobierno yanqui, es que nuestros llamados líderes de izquierda, lejos de convocar a un movimiento nacionalista, se van a los Estados Unidos con el pretexto de apoyar a los migrantes, cuando lo que requieren es que aquí se prepare su recibimiento en caso de deportación, pero no acudiendo a ponerse en alguna forma al servicio del odiado vecino.

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