El abstencionismo, el mejor candidato

COLUMNA-ABEL-SANTIAGO

Por Abel Santiago / abelsantiago30336@yahoo.com.mx

Si la cúpula de los partidos políticos, o el más alto mando de la República o del estado, ya decidieron quiénes serán los próximos candidatos a la gubernatura, presidencias municipales y diputaciones, al pueblo no le queda más camino que el abstencionismo, porque de todas maneras no habrá más que imposición, porque ni siquiera las bases partidistas fueron consultadas, menos la opinión pública. El mayor interés ciudadano fue por la gubernatura, por la cantidad de precandidatos, pero la mayor desilusión fue cuando se redujo a sólo cuatro, los menos indicados, de los que dos no son oaxaqueños, uno ni siquiera de sangre mexicana, de los que en la recta final han quedado tres, que no garantizan un buen gobierno, por la repetición constante de las trilladas frases de campaña empleadas por todos los candidatos, que las olvidan tan pronto como llegan al poder, como ha ocurrido con los gobernadores anteriores y ocurre con el actual, que deja pendiente la impunidad, la corrupción  y la ingobernabilidad.

Uno de los que más se obstinó y logró llegar hasta el final, pero que tampoco es oaxaqueño, fue Benjamín Robles Montoya, de turbios antecedentes, al que se consideró que jugó el papel de esquirol para dividir a la oposición y darle mayor ventaja al candidato oficial, quien se supone pagó las encuestas que lo colocaban siempre a la cabeza de todos los precandidatos. Aparte de eso, se le considera autor de la afirmación de sus simpatizantes y de los partidarios del priista, que el gobernador Gabino Cué Monteagudo es el que impulsa la precandidatura del istmeño José Antonio Estefan Garfias, lo que ha negado en varias ocasiones el propio mandatario, reiterando que es imparcial, como corresponde a su investidura. Estas son las consecuencias de la baja calidad de la clase política oaxaqueña, y más de sus dirigentes, que desecharon a lo mejor con que contaba cada partido político.

Acerca del propio Robles Montoya, colocado ya como miembro de la clase política por su negativa personalidad, y para confirmar que no es oaxaqueño, invitó a senadores perredistas de otros estados a que vinieran a proclamarlo como el único candidato de ese partido capaz de lograr la gubernatura, lo que provocó malestar por su intromisión absurda en asuntos de la competencia de los militantes y dirigencia de ese partido en la entidad. Cuestionaron además, como un punto a su favor, la supuesta conducta negativa del gobernador de apoyar la precandidatura de Robles Montoya. Falló la jugada del chilango, porque lejos de beneficiarlo, puede ser que haya sido factor determinante para no lograr la postulación de los partidos de oposición, que formaron alianza para poder enfrentarse al poder de la oficialidad representada por el candidato priista, que parece también debilitado por la secreta venganza de quienes no lograron la postulación por parte de ese partido, que prácticamente los engañó al hacerlos firmar el pacto de solidaridad con el que decidiera el máximo mando del priismo y del país.

Una maniobra muy a la usanza de los viejos métodos de ese partido, acaba de repetirse con la integración de las candidaturas a las diputaciones locales, que han quedado entre los seguidores y simpatizantes de los perdedores a la candidatura gubernamental y de los ex gobernadores que siguen detentando el poder en alguna forma, y lo mismo ocurrirá con las candidaturas a las presidencias municipales, para sellar simbólicamente la unidad, aunque las reacciones verdades podrán verse hasta el día de las elecciones. Un comentarista de la Agencia Reforma, Francisco Navarrete, se refiere a estos viejos vicios: “El actual presidente del Comité Directivo Estatal, por cierto ya octogenario, Héctor Anuar Mafud Mafud y su compañero de café y bebidas, Joaquín Rodríguez Palacios, sólo llegaron a enmohecer al Partido Revolucionario Institucional con sus retrógradas ideas y con sus ojos alegres, se dedicaron a otorgar cargos y jugosos sueldos a secretarias encumbrándolas  en cargos partidistas, cuando ni siquiera conocían las siglas del partido. Una situación denigrante para la militancia, ver llegar a desconocidas señoritas a secretarias y hoy precandidatas a diputaciones locales. Ante esta situación, priístas de cepa y de trabajo han emigrado a otros partidos, pues más indignante aún es que estos dinosaurios políticos se mofen de los aspirantes que llegan a inscribirse por derecho propio y porque así lo permiten los estatutos y la convocatoria…” La mayoría de esos emigrantes son los que ahora forman la oposición y se disputan los puestos de elección popular.

 Como sabemos, el abstencionismo no se buena opción para unas elecciones como las que se avecinan, pero por lo pronto no hay otro camino, aun cuando las leyes consideren un derecho y una obligación la emisión del voto. Ya se ha comentado que del padrón electoral los partidos se reparten los de quienes se abstienen, los anulados y los que por algún error no cuentan, pero ahora el resultado sería el mismo, sobre todo en el caso del gobernador, porque de los tres que quedarían no se hace uno, máxime si la ciudadanía descarta al candidato de Morena, Salomón Jara, que por cuestiones inexplicables ha logrado esa candidatura. También es casi seguro que de un momento a otro se desechen las aspiraciones de Robles Montoya, por lo que sólo quedaría la decisión ciudadana entre un militante y un ex priísta, lo que empobrece el panorama que se vislumbraba más atractivo que en pasadas elecciones. Es por ello que a pesar de las insistentes e intensas próximas campañas  electorales, y de lo costosísimo que resultarán, el único triunfador que se tiene a la vista es el abstencionismo.         

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