Desde el portal: No todos son iguales

Por: Ángel Soriano

Aunque el jefe del Consejo de Ministros de Cuba, Raúl Castro celebró ante el Presidente Enrique Peña Nieto el retorno del PRI al poder porque se entiende mejor con él (en referencia a las discrepancias con el ex Presidente Vicente Fox, del PAN), en México, funcionarios e instituciones se desmarcan del gran poder de coacción del partidazo que vuelve por sus fueros.

 El mismo senador Emilio Gamboa en la reunión plenaria de sus colegas del PRD dijo que no es representante del Presidente Peña Nieto ni de su gabinete y pidió amplio respeto al Estado de Derecho y de poderes para evitar ese tipo de articulaciones, de que todos son incondicionales a los dictados del Poder Ejecutivo.

 Todo esto tiene relación con las últimas decisiones tomadas por organismos que se consideran independientes o que cumplen una función de contrapeso ante el Ejecutivo, como la reciente liberación de la francesa Florence Cassez, lo cual fue tomado como una abierta intromisión del Ejecutivo en el Judicial, dictándole instrucciones de qué es lo que deben hacer.

 Porque durante el sexenio del ex Presidente Felipe Calderón, el Poder  Judicial no pudo constatar las violaciones al debido proceso que le impidieron obsequiar, en su momento, un amparo liso y llano que le permitiera a la ex presidiaria abandonar el penal femenil de Tepepan y ser recibida como jefa de Estado en Francia, así como ordenar castigo para el responsable del montaje y las violaciones a los derechos humanos, en su momento, en nuestro país.

 El affaire en el IFAI donde se demostró que hay más transparencia en las diferencias personales entre consejeros que entre los asuntos que manejan, se observa también un propósito de controlar y hacer del organismo una institución a modo, como ocurre hoy con el IFE, donde inexplicablemente el PRI es exonerado del manejo irregular de recursos públicos en su campaña y el PAN se le trata con delicadeza.

 “Se trata de una campaña para desprestigiarnos y hacernos ver ante la sociedad de que todos los políticos somos iguales de corruptos”, manifestó Andrés Manuel López Obrador, al rechazar que haya rebasado el tope de gastos de campaña e hizo un desglose de los gastos, reiterando que se trata de una maniobra del IFE con propósitos de eliminar al principal adversario del PRI.

 Ya el Frente Amplio Social reunido en el Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana se encargó de denunciar, a su vez, a los dirigentes de la izquierda a los que se les hace más cómodo y rentable establecer una alianza con el Estado mexicano que con los obreros y campesinos, a quienes abandonó a su suerte desde hace años, según dijeron los académicos y dirigentes sociales Alfonso Bouzas, Miguel Concha, Erick Villanueva, Enrique Ortiz y Raquel Sosa.

 Francisco Hernández Juárez, dirigente de los telefonistas, recordó que en el país hay un millón de amparos contra la reforma laboral y lamentó que no hayan podido obtener el apoyo de partidos y organizaciones sociales para detener las reformas en contra de las conquistas laborales de los trabajadores.

 Hay pues en México una nueva batalla: entre los aliados del sistema otra vez en manos del partidazo y los que buscan todavía sobrevivir a las amplias redes de cooptación del tricolor que, en su nueva etapa, desea prolongar su mandato constitucional y decidir para el país lo que considere que está bien para el PRI.

 “Con el PRI nos entendemos mejor”, dice el hermano de Fidel, Raúl Castro.

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