DESCONFIANZA HACIA LOS PARTIDOS POLÍTICOS

Por Abel Santiago

El compañero Humberto Torres R. publicó hace unos días una nota en la que se hace referencia a que el movimiento “Poder Ciudadano” apoyará a los candidatos independientes en las próximas elecciones federales, debido a que existe un hartazgo y una total desconfianza hacia los partidos políticos, según declaraciones del vocero de ese movimiento, por su falta de respuesta a los problemas sociales, por lo que buscarán romper con este monopolio que tanto daño ha causado al país: “La decisión de participar de forma independiente resulta de la guerra sucia entre los partidos políticos, porque sólo sirven como trampolín para ocupar el cargo de elección popular, nos damos cuenta que los del PAN van al PRI, los del PANAL van al PRI, los del PRD también van al PRI, y con eso ya hablamos de una gran descomposición.” El columnista dice que la dirigencia de “Poder Ciudadano” lamentó que actualmente se haya perdido la ética y la moral en la práctica política y sólo se atiendan los intereses de quienes manejen los partidos políticos, al grado de pretender imponer candidatos que ya lo fueron, sin permitir la participación de nuevas generaciones. En cambio los candidatos que se proponen apoyar son independientes, no tienen compromisos con las autoridades municipales, estatales y federales, ni tampoco con los partidos políticos.

   La desconfianza hacia los partidos políticos, que son un verdadero gran negocio, se ha generalizado, por eso es bueno que otro tipo de organizaciones postulen y apoyen a candidatos independientes a puestos de elección popular, a fin de que poco a poco esos corruptos partidos vayan perdiendo la fuerza que ostentan sólo para enriquecerse y escalar posiciones lucrativas dentro de la administración pública. Basta conocer a los que son, o han sido dirigentes de partidos políticos, para comprobar que se trata de una clase inconsciente que se ha servido a sí misma sin que le importen o hayan importado los intereses de los que se dicen representar. Y esto también se puede decir de los legisladores, que una vez conseguido el triunfo se olvidan de los electores. El primer error en que incurrieron los dirigentes de los partidos políticos fue en el de haber perdido su ideología e ignorar sus principios y programas que les dieron origen. Por eso a sus miembros se les ha facilitado ir de un partido a otro, al que mejor satisfaga sus intereses del momento. El veleta tiene cabida en cualquier partido porque su dirigencia es de la misma baja calidad moral, inmoral mejor dicho, por eso se ha vuelto práctica común el contrabando partidista.

   El año próximo será de elecciones, y el gran negocio de las candidaturas ya se inició. Juega el dinero pero también el padrinazgo. Hasta en los partidos de reciente formación, que por primera vez participarán en unas elecciones, como MORENA, ya empiezan los palomeos y los rechazos, de acuerdo con el peso político del padrino y de la posición económica del aspirante. Esto lo saben los electores, por eso hablan de abstencionismo como una forma de protesta contra el monopolio electoral de que disfrutan los partidos políticos. Las elecciones son otro gran negocio para ellos, porque explotan al precandidato y al mismo tiempo reciben elevadas cantidades de dinero como subsidio para gastos de campaña. Cuando no existía esta dádiva, que tanto le cuesta al pueblo, y cada partido subsistía por las cuotas de sus agremiados, la situación era diferente. Entonces sí se llegaban a respetar los documentos básicos. Con el cambio de situación los mandaron al basurero. ¿Para qué les sirven la ideología, los principios y los programas si el negocio es seguro? No hay pierde, porque hasta los votos nulos se reparten para lograr el número requerido para conservar el registro. Por eso el abstencionismo está llamado a obstaculizar o al menos descubrir más el negocio electoral. Ya se ha comentado lo peligroso que es el voto nulo, porque como los representantes partidistas son los únicos que intervienen en el proceso electoral, lo manejan a su antojo y conveniencia, o sea que se lo reparten según el número de votos que hayan obtenido.

   La juventud es el sector más importante de la sociedad que ha mostrado su desconfianza y rechazo a los partidos políticos, porque se ha pretendido utilizarla para sus fines utilitarios, sin que la apoyen en nada. Al contrario, sus demandas han sido tradicionalmente señaladas como provocaciones y rebeliones contra el poder público, que es el que detenta la clase política perteneciente a los partidos. En nota publicada en La Jornada se da a conocer que especialistas en temas juveniles señalaron que México tiene una de las generaciones “con mejor sensibilidad y capacidad de convertirse en la voz que refleje el hartazgo por lo que ocurre en el país. Nunca como ahora, hemos constatado que no se trata de una generación indolente o despreocupada. Son apartidistas pero no apolíticos. Les interesa lo que ocurre en el país y quieren su transformación”.

   Independientemente de la juventud, valiosa y determinante en muchos aspectos de la vida política nacional, han surgido en los últimos años varias organizaciones de ciudadanos sin partido interesados en el cambio verdadero en el país. Lógicamente rechazan y desconfían de los partidos políticos, porque los han observado a lo largo de los años, sobre todo a partir del lopezportillismo, que fue cuando se inventó la dádiva graciosa a los partidos, pero del erario público. Ese rechazo y desconfianza siguen creciendo, y por los acontecimientos sangrientos de los últimos meses, en que ha crecido la inseguridad y el crimen organizado, será mayor en los meses que se avecinan y se manifestará en forma rotunda en las próximas elecciones, en las que el triunfador absoluto será el abstencionismo.

   abelsantiago30336@yahoo.com.mx

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