Cuando AMLO dijo NO

Guayabazo

Por Manuel García Javier

A media década de los ochentas, en el gobierno gonzálezpedrerista, fuimos testigos de una de sus primeras negaciones como político. Le habían ofrecido la dependencia que se consideraba en ese entonces un botín: La Oficialía Mayor de Gobierno, pues era la encargada de realizar las compras de todo el Poder Ejecutivo principalmente las secretarías de Salud, Seguridad Pública, Obras Públicas y Sapaet, entre otras, que tenían programadas multimillonarias obras. Sin embargo, su incorruptible condición lo obligó a responder con un rotundo NO.

En ese entonces, nos habían citado para cubrir informativamente un evento especial en la Secretaría de Gobierno: la toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador como oficial mayor de Gobierno. Y ahí, el responsable de la política interna y de asuntos jurídicos y sociales, José Eduardo Beltrán Hernández, le dio los pormenores expresándole que el licenciado Enrique González Pedrero lo había distinguido con el honroso cargo.

Andrés solo escuchó, miró de reojo a quienes estábamos en el pórtico de la dependencia (tercer piso del anexo de Palacio de Gobierno) y con un movimiento de negación dijo no protestar al cargo. De inmediato salió y se retiró a entregar la dirigencia del Comité Directivo Estatal del Partido Revolucionario Institucional… El Comité en pleno  dejó el cargo… Don Enrique había fracasado en su intento de controlarlo.

Se dijo después, que los alcaldes en ese entonces, encabezados por Abenamar de la Fuente Lazo, le habían pedido al mandatario la cabeza de López,  porque “los vigilaba” y no los dejaba maniobrar con el presupuesto.

Prácticamente, ahí comenzó verdaderamente la lucha de quien hoy por tercera ocasión busca ser el Presidente de todos los mexicanos; con el ingrediente de que en las dos primeras, incluyendo las elecciones intermedias, Tabasco resintió el efecto del paisanaje provocando un viraje a favor del Partido de la Revolución Democrática.   

Esta vez, observamos un partido solaztequista negando el llamado “efecto Peje”. Sin embargo, todo parece indicar que volverá a sentirse, pero en esta ocasión a favor de Morena, el partido que hoy abandera.

Y digo sentimos, porque hay una alta factibilidad de que así sea, después de la gira que realiza por la entidad donde lo vemos crecer y crecer y cada día se le unen más adeptos. Quizá por ello él dijo al llegar a Tabasco en su calidad de precandidato presidencial, que se siente ‘como pez en el agua’ y muy orgulloso de su origen, de su tierra, de su agua, sus costumbres, tradiciones, su lengua, del hablar de Tabasco.

En su recorrido por su tierra natal, comprometió que en su gobierno habrá una auténtica reforma educativa, se van a terminar las privatizaciones, se llegará a un acuerdo al pago del precio de la luz con el “borrón y cuenta nueva”.

Para esta entidad, anunció que junto con Adán Augusto López Hernández llevará a cabo un plan de emergencia para sacarlo de la crisis: reactivar al campo y las tierras fértiles se utilizarán para plantar árboles maderables, se impulsará la producción del campo y cuando menos 200 mil hectáreas desde el primer año y habrán 80 mil empleos.

“Aún se puede sacar a México del atolladero” en el que lo tienen hundido los regímenes del PRI y del PAN, dijo, y convocó a la unidad nacional, más allá de los partidos políticos, para rescatar al país en los comicios de 2018.

Consideró que “No tiene ningún sentido pelearnos allá abajo”, porque juntos tenemos que estar unidos para hacer historia el próximo año, para lograr la trasformación de México. Y para ello, “es necesario acabar con ese trato injusto entre el norte bien atendido y el sureste olvidado”.

En fin, hasta se dio tiempo López Obrador para desearle al pueblo de México: “¡Una Feliz Navidad!” y para el fin de año que haya: salud, prosperidad, y justicia.

Y no bien había demostrado López el arrastre que tiene en Tabasco, cuando inició la debacle de partidos con la migración de algunos actores políticos a Morena. Ahí tenemos al senadorFernando Enrique Mayans Canabal y al ex director del ISSET, Agapito Domínguez Lacroix… Claro, como dijera don Raúl Velasco; ¡Aún hay más!.

GRACIAS PADRE

Culmina un año más, de los más difíciles para mí, en el que me vi envuelto en serios problemas de salud y de tipo económico. Primero, una exitosa intervención quirúrgica a corazón abiertoque me fue practicada en la clínica de especialidades del ISSET, que dirige el famoso cardiólogo Juan Antonio Nemer del Campo, de la que salí bien gracias a la ayuda y bendición de mi Dios Padre que guió las prodigiosas manos del especialista cardiovascular Jesús Martínez Ramírez. Por ello no me cansaré de agradecer a la institución y al Gran Arquitecto del Universo, por permitirme un nuevo amanecer, el respirar la pureza de nuestro entorno y disfrutar la vida a plenitud… Nos leemos el próximo año, estoy en guayabazo@hotmail.com.

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