Consulta al salario mínimo, la gran batalla

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Consulta al salario mínimo, la gran batalla
Javier Mtz. Ferrusca

Vicepresidente de Conape del Valle de Toluca

La consulta al salario mínimo que propuso discutir el Jefe del Gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera y el PAN está abanderando por medio de una consulta popular pondrá en evidencia a quién apoyan los partidos políticos, están con La Mayoría Silenciosa o con los empresarios. La lucha por llevarla a las urnas será épica, porque en caso de llegar, seguro el sector empresarial y el gobierno la pierden; aunque también dejará en evidencia las carencias tanto del sector empresarial como del laboral.
En este debate todos tienen voz menos los obreros y los ciudadanos, muchos ya han empezado a tomar partido, desde el Gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila Villegas hasta Agustín Carstens, Gobernador del Banco de México.
La lucha consiste en debatir los pros y contras de la medida, pero en México no se acostumbra a crear foros con especialistas, lo usual es tomar partido, sobre todo del lado que nos beneficia el bolsillo de manera personal. Pero la pelea más férrea es no dejar que se lleve a cabo, podría asegurar que el PRI, los empresarios y sus aliados la perderían de manera contundente.
Sin embargo, la paternidad de la consulta también deberá capitalizarse de manera adecuada, en el PAN y el PRD no hay actos de buena voluntad hacía la ciudadanía, la preocupación es mantenerse en la pelea electoral y evitar su caída en el Congreso de la Unión. Mientras el PRI solo quiere cuidar los intereses de los empresarios, ellos se entienden a valores entendidos, los empresarios ponen el dinero en las campañas y los tricolores ponen los negocios para ellos.
El debate ayudaría a esclarecer quién tiene más deficiencias, si los empresarios o los trabajadores, porque si bien es cierto que la mano de obra calificada no abunda en el país, también es cierto que los empresarios o son muy malos para administrar o no saben producir lo suficiente para pagar salarios dignos a sus obreros.
También habría que valorar la función del gobierno ante estos dos sectores, qué tanta culpa tiene el estado en la formación de buenos trabajadores, asimismo que tanto perjudica con sus impuestos y falta de infraestructura a las empresas; la carencia de investigación en varias áreas y la mala administración de sus ingresos; tomando en cuenta el ostentoso gasto corriente que tiene en todos los niveles administrativos.
Lo que sí es inadmisible es la falta de representación de los obreros en una discusión de este tipo, por supuesto aquí no cuentan los líderes sindicales, quienes dejaron de ser parte del proletariado desde que se dieron lujos de millonarios, por tanto, los Navarrete Prida, los Gamboa, los Carstens, los Romero Deschamps, el líder de telefonistas, el del magisterio o cualquier otro que desconozca  lo que es vivir con mil 500 pesos al mes está descartado para representar los intereses de la población.
Los gobernadores en especial, Eruviel Ávila Villegas puede exponer su opinión pero también tiene la responsabilidad de alentar un debate objetivo y con especialistas, porque ellos son los menos indicados para representar a La Mayoría Silenciosa, con qué calidad moral piden que no se politice la consulta del salario mínimo, si ellos (gobernadores de todos los partidos) politizan el desarrollo social y lo vuelven electoral.
Muchos de ellos tienen la responsabilidad de ofrecer buenos planes de estudio para generar mejores trabajadores, pero algunos prefieren dar dádivas populistas disfrazadas de desarrollo social que no resuelven el problema, pero les da buenos resultados para sus fines.
Hay tiempo de sobra para tocar el tema desde cualquier perspectiva, las universidades tienen el deber de alentar estos foros y debates en sus instalaciones, evitando la parcialidad y buscando soluciones para mejorar el consumo en el mercado interno, el cual solo se hará beneficiando a las clases más pobres. ¿Quién será? el valiente rector que levante la mano y no tema la represión de su jefe político.

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