ANTONIO CASTILLO MERINO

Por Abel Santiago

Historia de un poeta

El ingeniero Fernando Castillo Menéndez es autor del libro Biografía de Antonio Castillo Merino, historia de un poeta. Con él trata de rescatar parte de la abundante producción de un gran poeta, escritor, periodista, político y jurista, que a pesar de haber vivido pocos años, dio muestras de su talento, de sus inquietudes y de su capacidad creadora. Aun cuando sólo fue oaxaqueño por adopción, figura entre nuestros grandes valores literarios, que lamentablemente se encuentran en el olvido.

De la historia de un poeta, cito los datos más sobresalientes de su vida, narrada en forma clara, sencilla y bien documentada, con datos muy valiosos sobre la Revolución Mexicana, para enmarcar el medio en que se desenvolvió el poeta: nació en San Juan Ixcaquixtla, Puebla, el 13 de junio de 1896. Queda huérfano de madre días antes de cumplir los cinco años de edad. Por esa situación se divide la familia y a él le toca radicar en la ciudad de Oaxaca, al cuidado de una hermana mayor.

Cursa su instrucción primaria en el Colegio Católico del Espíritu Santo, fundado en 1895 por el canónigo Carlos Gracida, y desde los primeros años destaca como estudiante aventajado. En 1908 se inscribe en el Instituto de Ciencias y Artes del Estado para cursar la preparatoria y en 1912 se inscribe en la Escuela de Derecho, del propio Instituto de Ciencias y Artes del Estado

El autor de esta obra, Castillo Menéndez, refiere que en 1916 es clausurado el Instituto, lo que da lugar al éxodo de muchos estudiantes. El poeta Antonio Castillo Merino se dedica de lleno al campo y a aprender algunos oficios, que ejerce hasta el 27 de abril de 1917, en que se reinicia la labor docente en el Instituto; al mismo tiempo publica sus primeros versos, sobre todo de carácter romántico, que dedica a su novia de entonces.

En 1918 es admitido como miembro activo del Comité de Estudiantes y nombrado presidente al Primero y delegado al Segundo Congreso Nacional de Estudiantes. Como participante de la vida política estudiantil, surge su inquietud como escritor crítico. Sus trabajos en verso y en prosa son publicados en los diarios de esta ciudad.

Participa también en el teatro, como miembro del Ateneo Oaxaqueño, en la escenificación de obras de los doctores Adalberto Carriedo y Ramón Pardo. Entre los jóvenes actores figuran, junto con Antonio Castillo Merino, Julio Bustillos Montiel, Fernando Magro Soto, Carlos Franco Sodi y Jorge Fernando Iturribarría, entre otros.

En 1919 se inicia en el periodismo y es nombrado director del periódico El Liberal Oaxaqueño. Participa activamente en política, acertadamente en las filas de la oposición, representando en el Congreso como propietario  al distrito de Nochixtlán.

En 1921 es nombrado profesor de cosmografía y de literatura en la preparatoria del Instituto de Ciencias y Artes del Estado.  Este año, para conmemorar el centenario de la consumación de la Independencia, se convoca a los poetas de la República a participar en el certamen de los Juegos Florales, resultando ganador de la Flor Natural Antonio Castillo Merino, con su bello poema La Epopeya de las Águilas.  Al año siguiente, la revista La Semana y el Instituto Politécnico de Tehuacán, Puebla, convocan a la celebración de los primeros Juegos Florales, resultando poeta laureado Antonio Castillo Merino, con su poema Como Antaño.

La Sociedad Científico Literaria “Alumnos del Instituto”, el II Congreso de Estudiantes del Instituto de Ciencias y Artes del Estado y la Dirección del plantel, convocan en 1923 a los Juegos Florales de ese año, y el poeta Antonio resulta nuevamente ganador de la Flor Natural. Es importante señalar que junto con su poema triunfador, Fantasía, envió al concurso otros que el jurado calificador recomendó para su publicación.

Escribe en el diario Mercurio, editado en Tehuacán, Puebla, y en este periódico se publica en 1923 la convocatoria del Partido Liberal Constitucionalista a una asamblea, misma que firma Antonio Castillo Merino como secretario. En Oaxaca participa de manera destacada en las campañas electorales para elegir diputados federales, senadores y Presidente de la República. Es candidato a diputado propietario y ocupa el cargo de secretario en el grupo de diputados vasconcelistas, por lo que sufre persecuciones y tiene que cambiar su residencia a Tehuacán, desterrándose de su tierra adoptiva.

A principios de 1924 inicia en Tehuacán sus primeras gestiones como litigante, en su calidad de pasante de derecho, y unos meses después presenta su examen profesional en el Instituto Científico y Literario de Tlaxcala. Funda la Liga de la Defensa del Campesino Mixteco, y posteriormente la revista literaria semanal Iris, siendo al mismo tiempo corresponsal de los diarios Excélsior y El Universal, donde se publican sus artículos y comentarios sobre diversos tópicos e incluso algunos de sus poemas. El 25 de enero de 1925 se publica el primer número de Iris, semanario de información y literatura, y se destaca en la portada a los colaboradores, entre los que figuran los más distinguidos escritores y poetas oaxaqueños, como José Vasconcelos, Alfonso Francisco Ramírez, Salvador Mendoza, Alberto Vargas, Efrén Núñez Mata, Ramón Pardo, Marcial Pérez Velázquez, Julio Bustillos Montiel, Rafael Márquez Toro, Ángel Taracena y Jorge Fernando Iturribarría.  

Participa en la construcción del monumento a los fundadores del Instituto de Ciencias y Artes del Estado, con motivo de la conmemoración del centenario de la fundación de nuestra máxima casa de estudios.

En 1926 y 1927 hay problemas políticos en Puebla, con sucesivos desconocimientos de poderes. Se narran en el libro los principales acontecimientos, entre los que figura el asesinato del poeta Antonio Castillo Merino, entonces delegado de la Asociación Protectora del Indio. En el número 111 de la revista Iris, del seis de marzo de 1927, se publica la crónica de ese cobarde asesinato, misma que se reproduce en el libro. El poeta se encontraba con la comitiva que iba a organizar la delegación de la Liga Nacional Campesina en San Juan Ajalpan, Tehuacán, el domingo 27 de febrero de ese año, cuando fue asesinado. Entre los muchos actos luctuosos, figura la ceremonia que en su honor se llevó a cabo en el paraninfo del Instituto de Ciencias y Artes del Estado.

En este libro se publican poemas de Antonio Castillo Merino, sobre todo los que fueron premiados, los recomendados por el jurado calificador para publicarse, así como varios de sus artículos periodísticos, correspondencia y documentación relacionada con sus diversas actividades profesionales, políticas e intelectuales. Se ilustra con fotografías y la reproducción de textos incluidos en varias publicaciones, en especial en la revista Iris. Es muy meritoria la labor del autor de esta obra, Fernando Castillo Menéndez, que tuvo la paciencia y el cuidado de recopilar lo mejor que encontró en sus investigaciones sobre este ilustre personaje.

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