ALFONSO FRANCISCO RAMÍREZ

Por Abel Santiago /  abelsantiago30336@yahoo.com.mx

El ingeniero Fernando Castillo Menéndez me regaló, hace unos días, copia de un discurso pronunciado por el licenciado Alfonso Francisco Ramírez en la ceremonia organizada por la Delegación Cuauhtémoc del entonces Departamento del Distrito Federal, en la Plaza de las Tres Culturas, el 12 de octubre de 1976, con motivo del Día de la Raza. Desconocía ese discurso de este ilustre oaxaqueño, del que en 1959 publiqué su biografía, que figura como la primera de mis publicaciones editoriales. Por tratarse de uno de los más brillantes poetas y escritores oaxaqueños olvidados, recordaremos algunos rasgos de su vida y obra:

Nació en la villa de Teposcolula, de la región de la Mixteca, el 14 de noviembre de 1896. Sus padres fueron don Francisco Modesto Ramírez y doña Concepción Baños de Ramírez. Cursó su instrucción primaria en el Colegio Católico del Espíritu Santo y la preparatoria y carrera del derecho en el Instituto de Ciencias y Artes del Estado, hoy Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.

Como estudiante de derecho, en el año de 1918 obtiene la flor natural y el accésit con sus poemas Paz y Juventud. En 1919 obtiene el segundo lugar con su Carta Lírica. Terminados sus estudios sustenta los dos exámenes reglamentarios, en el Instituto y en el Tribunal Superior de Justicia del Estado, para obtener el título de abogado. En el Instituto impartió las cátedras de literatura, historia patria y español; en la Escuela Superior de Comercio y Administración de la ciudad de México lógica y ética, historia universal en la Escuela Nacional Preparatoria y algunas otras materias en la Escuela de Cooperativismo.

En el ejercicio de su profesión destacó en los diferentes cargos que le fueron encomendados, desde juez séptimo y octavo correccional hasta ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, donde ocupó la Presidencia en varias ocasiones por ministerio de ley. Asimismo, fue funcionario público en diversas dependencias del gobierno federal, como la Secretaría de Gobernación, Secretaría de Relaciones Exteriores, Secretaría de Educación Pública y Presidencia de la República.

Fue diputado federal de las legislaturas XXXI, XXXII, XXXIII, XXXIV y XXXVII, donde fue reconocido como brillante orador parlamentario, al hacer uso de la palabra en las sesiones solemnes dedicadas al soldado desconocido, a Lindbergh y al general Obregón, cuando se grabó su nombre con letras de oro en el recinto parlamentario, y en la visita de la Delegación Parlamentaria de Brasil, de la Comisión de la Sociedad de las Naciones, y en otras ceremonias solemnes parlamentarias. Fue candidato al Gobierno del Estado para el periodo 1936-1940.

En diferentes libros y folletos se conservan numerosos discursos del escritor Alfonso Francisco Ramírez, así como brindis, oraciones cívicas y fúnebres, elogios a la madre en su día, mensajes a la juventud y conferencias magistrales. En varias ocasiones fue mantenedor de los Juegos Florales organizados anualmente por el Instituto de Ciencias y Artes del Estado.

De su caudalosa producción literaria, podemos mencionar las siguientes obras: Los rosales en flor y Canciones de amor y olvido, dos libros de poesía; Florilegio de poetas y escritores oaxaqueños, antología en verso y prosa de lo más selecto de la producción literaria oaxaqueña; Conferencias y discursos, Cuestiones actuales, Discursos parlamentarios, Seis discursos, Política y literatura, Grandezas y miserias de la política, Israel, Un viaje a Israel, Hombres notables y monumentos coloniales de Oaxaca, Por los caminos de Oaxaca y Antología del pensamiento político, éste último en tres volúmenes, que además de su erudición representa un homenaje a ilustres y excepcionales escritores, filósofos y tratadistas de todos los tiempos, de todas las ideologías y de todos los lugares de la tierra.

Varios de sus textos literarios se han traducido al inglés, entre otros Los mercados de Oaxaca, El indio y otros publicados en la revista Modern México. Acerca de la labor intelectual, jurídica y poetica del escritor Alfonso Francisco Ramírez se han escrito muchos juicios y crítica literaria, de los que recojo algunos conceptos para el mejor conocimiento de este ilustre oaxaqueño olvidado en la actualidad:

Del insigne escritor y jurisconsulto Manuel Brioso y Candiani: “Alfonso Francisco Ramírez no es un versificador; es un poeta, porque sus versos revelan un sentimiento exquisito y una forma que, siguiendo las orientaciones nuevas, cultiva y encanta. En la aeronave de sus ensueños se remonta a alturas no exploradas por los oaxaqueños vivientes. Como a Emilio M. Ruiz y a Félix Martínez Dolz, se le ha cantado en verso, alentándolo para el vuelo.”

Mateo Solana y Gutiérrez, investigador y tratadista, escribió: “Alfonso Francisco Ramírez tiene la pasión del terruño, donde afloró su inspiración en saturaciones de ambiente de calidad y de prestigio histórico. Por eso dedica a Oaxaca lo mejor de su estro en evocaciones que tienen tanto de la pureza estilística de Azorín y Unamuno, cuando esta desentraña la gleba del paisaje galáico y lusitano y detiene su alma rebelde, incontrolable, como un éxtasis, en la madura quietud de la Meseta Castellana, que fue horno de héroes y de santos, de artistas y meditadores…”

El culto doctor Arturo R. Pueblita asienta: “Este oaxaqueño ilustre ha tenido como perenne norma de vida ir en pos de la justicia al través de la ley, y de la belleza al través de la palabra. Modesto como los hombres sabios, tiene un alto concepto de la amistad, a la que rinde homenaje todos los días. Su labor literaria indica al grande hombre del pensar y del verbo. Además Alfonso Francisco Ramírez es ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, donde despliega una relevante misión.”

Otras opiniones no menos valiosas e importantes que figuran en el folleto que publiqué hace más de medio siglo, son las de las siguientes personalidades: Antonio Cañas Sotarriba, Salvador Mendoza, Andrés Henestrosa, Edmundo Muñoz, Nemesio García Naranjo, Rafael Sánchez de Ocaña, Alfredo Cardona Peña, Elvira Vargas, Efrén Núñez Mata y muchas más, así como notas de diferentes periódicos y revistas, boletines bibliográficos y folletos, que resaltan la personalidad e integridad cultural y moral de este brillante escritor y poeta oaxaqueño.  

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