Rafael Loret de Mola – Gobernar sin Límite

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Por Rafael Loret de Mola


Rafael-Loret-de-Mola-Gobernar-sin-LímiteA Rafael Moreno Valle no puede acercársele nadie que no reúna las condiciones por él impuestas; incluso ha llegado a imponer la vestimenta a quienes le acompañan y reciben, nunca de traje y corbata si él lleva tales prendas, para destacarse entre los demás. Lo peor del asunto es que los convocados bajan la cerviz, vergonzosamente, y aceptan este inaudito ejercicio de prepotencia. Y, claro, a medida que transcurre el tiempo, con alcaldes cuyo mandato se prolonga para emparejarse a las elecciones federales y lacayos entusiasmados por recoger las migajas del poder, el mandatario estatal –quien obedece, de acuerdo al léxico correcto-, levanta más el cuello y la altura sin percatarse de así se hunde políticamente.

No sé si su objetivo sea el de ser candidato panista a la Presidencia o una especie de aliancista embaucador de un sector de la dislocada izquierda, pero es evidente de que, pare él, su cargo actual, el de gobernador de Puebla, ha sido brillante oportunidad para consolidar la fortuna familiar, acaso iniciada por su abuelo también político con semejante trayectoria, y favorecer a sus cómplices con obras de relumbrón cuyos beneficiarios supuestos han optado por señalar la inutilidad de las mismas –resultó peor el remedio que la enfermedad-, a trueque de la multiplicación de los haberes de sus amigos y compadres. Como diría un yucateco integrante de la “casta divina”:

–Nosotros nos estorban los buenos gobernadores; preferimos mejor tener socios en el Palacio de Gobierno.

Y, claro, la sentencia crece y amplía por todo el territorio nacional. Moreno Valle es, además, quien mejor la aplica entrelazando acuerdos con los miembros de la elite presidencial, esto es contratando, sin concurso previo, a los grandes operadores con el visto bueno del centralismo y el descaro añadido entre los miembros de la aristocracia mexicana en boga.

Ahora sí podemos señalar, con abundancia de pruebas, la penosa exaltación de la oligarquía por encima de cualquier interés social o igualitario; con enrique peña nieto se alcanzó ya la cúspide de la hipocresía.

Hablamos, por ejemplo, del grupo Higa, cuyos accionistas son encabezados por Juan Armando Hinojosa Cantú, el consorcio favorito de los peña-rivera, el matrimonio complaciente –el acuerdo es que cada quien puede hacer cuanto quiera fuera de reflectores, lo que va constituyéndose, cada vez más, en la moda entre los multimillonarios y “nobles” sin títulos pero con raigambre fincada en la lesa corrupción-, mismo que ha sido beneficiario de residencias de lujo supuestamente a nombre de la otrora popular “Gaviota” –hoy es la bella bruja de la película quien llegó a reina gracias a los enormes poderes para envenenar de la manzana de las telenovelas-, lo mismo que algunos de los más encumbrados miembros del gabinete, entre ellos, claro, luis videgaray caso, duque de Malinalco.

El conde de Puebla, Moreno Valle, acudió a esta misma constructora para llenar de obras superficiales la capital en donde los antiguos ángeles parecen derrotados por los nuevos demonios de la ambición. No existe empresa, negocio o restaurante que no haya sido bautizado y bendecido por el Gran Ducado sin interferencia de ni un solo miembro de la deteriorada clase política, ahíta de reverencias exaltadas al máximo.

Por eso, naturalmente, Moreno Valle, a quien apoyó la absurda amalgama mentirosa entre el PAN y el PRD con otros acompañantes de cartón, se siente seguro y es exaltado por sus correligionarios por las “obras” realizadas que nadie pidió ni a nadie sirven. Hace unos días, por ejemplo, recorriendo universidades en la capital poblana, una joven valiente replicó a un maestro defensor de Moreno:

–Sí, muchas obras… pero no diga que han sido favorables. Yo vivo cerca del puente de las Ánimas, en la colonia del mismo nombre, y no ha habido respiro. Al contrario, el tránsito es más denso y peligroso y se han producido accidentes terribles. No desfoga la circulación sino la aprieta porque los carriles de desahogo son angostos y se vuelven trampas.

¿Quién fue el diseñador de las mismas, especialista en causar controversia con cuanto toca?

El grupo Higa, desastroso pero nunca investigado a pesar de la evidente truculencia sobre las “casas blancas” de Las Lomas –son dos, claro-, y sus ramificaciones hacia la residencia oficial en donde nadie sabe, nadie quiere entender ni nadie informa bajo una transparencia más opaca que las de los altos mílites convertidos en represores con justificaciones al canto.
Y, por supuesto, ni quien se atreva a desenmarañar las inversiones del gobierno estatal salvo si desea ser sancionado con el exilio o algo peor, según sea el caso. Apenas la semana pasada, por ejemplo, fui boicoteado por el Colegio de Bachilleres de Puebla, en donde daría una plática sobre “Empeñados” –Jus y Fundación Loret de Mola, 2015-, pese a que ya se había aceptado mi presencia y girado la invitación correspondiente. Desde luego, más pudieron las “recomendaciones” gubernamentales si bien, en otros planteles, la acogida resultó amable y cortés… si bien sin convocatorias públicas. No pocos amigos de Puebla se quedaron confundidos por la ausencia de difusión –si bien tuve oportunidad de platicar con el grueso de los alumnos-, y finalmente no pudieron llegar a la citas. Deben estar felices los esbirros del gobernador sin percatarse que la semilla se sembró.

Haciendo de Puebla su feudo –“está pintad de azul”, me han comentado de manera reiterada-, Moreno Valle se apresta a derrotar a Margarita Zavala Gómez del Campo, la ex primera dama que fue gestora para la concesión de la execrable guardería ABC de Hermosillo cuyos administradores, encabezados por Altagracia Gómez del Campo, forman parte de la parentela de los calderón-Zavala. Esto es, sendos personajes están manchados del rojo intenso de la sangre derramada y de los cuerpecitos atenazados por la inquina o la represión, como en el caso del niño tzotzil José A. Tehuatlie, de trece años, victimado por las “balas de goma” de la policía poblana.

Por ello me animé a convocar, al recibir la “Diosa de Oro” por parte de los organizadores de los premios Yohualli, apenas el miércoles 28 de octubre pasado, a repudiar al régimen poblano:

–En esta tierra –dije- los Moreno cubren todos los valles mientras pasan zumbando las balas, cortando el aire.

Como allí estaba el diputad Sergio Moreno Valle, primo hermano del mandatario en cuestión, fue evidente la timidez del auditorio para reaccionar; lo hizo después, a la salida, cuando me rodearon en demanda de “selfies” y fotografías. Pero fue el silencio lo que marcó el dolor ante la impudicia y el descaro nepotista de un intolerante que quiere ser presidente y no soporta las críticas ni el revolotear de cuantos percibe inferiores sea porque se trate de indígenas o de humildes deseosos de mejorar sus condiciones generales de vida, incluso los propulsores de la cultura.

Uno de los afectados por la intolerancia, quien me pidió guardar su nombre para no ser afectado por la jauría política, llegó a decirme que el mandatario “bala” –su predecesor fue el nefasto priísta conocido como “el góber precioso”, Mario Marín Torres-, no había querido recibirlo porque no llevaba el atuendo por él indicado… porque, sencillamente, no contaba con recursos para comprarse una corbata y modificar con ello la esencia misma de su personalidad y origen.

Por desgracia esta no es una historia de ficción sino realidad pura. Y con toda esta cauda a cuestas observa la Presidencia como un oasis para exaltar y engrandecer sus perfiles represores y de suprema intolerancia, como si los mexicanos fuéramos masoquistas. ¡Digámosle, sencillamente, NO!

Debate

Luis Raúl González Pérez, presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, respetable por sus años de faena en este circuito de las infamias –en alguna ocasión defendió a este columnista por las agresiones ordenadas por marta sahagún a algunos “contadores” afines en Celaya en 2005-, mencionó que ya son veinte los periodistas asesinados, sin contar a los desaparecidos, tan solo en lo que va de este lamentable 2015. Como si la represión hubiera ganado condición institucional.

Poco ha cambiado en diez años cuando el círculo rojo –el de los señores fox-, dio paso a las conjeturas sobre el desbordamiento del crimen organizado al que se culpa de todo cuanto sucede en contra de los intereses de los críticos y de cuantos asumen su tarea sin caer en el peor de los escenarios contrarios a la libre expresión: el de los mercenarios dispuestos a vender sus conciencias por las gotas de la ignominia.

Con ello se confirma que, en tres años de ejercicio –se cumplirán el 30 de este mismo mes-, la racha de violencia contra los periodistas ha alcanzado casi al doble de las ejecuciones de las registradas en el sexenio de miguel de la madrid cuando éste instruía al bárbaro señor bartlett –ahora oscuro y repulsivo miembro de la MORENA de López Obrador-, o toleraba sus acciones criminales, convencido entonces de consolidar a una presidencia “fuerte” por encima de los límites legales. Lo dijo una y otra vez, como respuesta a quienes exigíamos, desde entonces, menos presidencia y más democracia. No había aparecido en el palenque el señor fox siquiera aunque éste haya pretendido arrogarse el papel de fundador de un cambio traicionado por él mismo.

Mientras tanto, el señor bartlett compra acciones en los diarios de Puebla y mete la mano en otros, perseverante como es en las truculencias, para exaltar su figura como la de un izquierdista convertido y rectilíneo. Vergüenza debiera darle a quienes le siguen y adulan por sus “conocimientos” cuando éstos fueron, siempre, puestos al servicio de la aristocracia que se gestaba entonces. ¡Y tanto ayer como hoy los periodistas siguen siendo matados como moscas! ¿No tiene algo que decir el miserable poblano?

La Anécdota

–¿Qué es lo peor del sistema? –le pregunté recientemente a los jóvenes universitarios de Puebla-.

Una jovencita, muy segura y sin amedrentarse, me respondió:

–Lo peor es que no cambia.

Luego de dos fallidas alternancias, a favor de la derecha la primera y en pro del retorno del PRI la segunda, sabemos bien que no son los emblemas cuanto debemos superar sino, precisamente, la estructura donde se asienta la clase política corroída, esto es el sistema político mexicano, no sólo el gobierno. Tal es el mayor desafío para visualizar el porvenir.

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